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Restaurante La Era

Historia de La Era

Bien de interés cultural

La casona de La Era fue, junto con la Iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios, uno de los inmuebles que sobrevivieron a la furia del volcán durante las erupciones que, ininterrumpidamente, asolaron Lanzarote entre 1730 y 1736.

En sus inicios, la casa fue habitada por un terrateniente del trigo y la cebada en la época en la que las dos islas más orientales del Archipiélago, Lanzarote y Fuerteventura, eran consideradas los graneros de Canarias. La casa conserva aún las dos puertas de lo que fue un gran horno. Más tarde fue morada de ricos hacendados que se dedicaban al comercio de la barrilla, una planta silvestre de cuyas cenizas, una vez quemada en hornos, se obtenía un producto similar a la sosa empleado en la elaboración de jabón y de vidrio. Tal fue la importancia y el valor de la barrilla en siglos pasados, que motivó incursiones de piratas.

En el verano de 1966 Cesar Manrique regresa de Nueva York, para afincarse definitivamente en su tierra natal.

César Manrique decide instalar un centro artístico en la isla, junto a su estrecho colaborador en aquella época Luis Ibáñez. Ambos deciden indagar por separado el enclave adecuado y encuentran una casona antigua única, reflejo de la arquitectura tradicional, con un gran patio central al que daban las dependencias, dándose cuenta de que los dos habían puesto sus ojos en La Era. Una vez adquirida, acometen la restauración del inmueble, dándose cuenta de que el mejor destino sería, un restaurante dedicado a la cocina canaria.

En el año 1968 el Restaurante La Era abre sus puertas. Con el paso de los años se convertiría en un referente de la gastronomía canaria.

El nombre de La Era, se debe a la era de trillar, de grandes dimensiones que existía en la parte posterior de la casa.

La Era posee un indudable valor patrimonial, siendo declarada como bien de interés cultural.